miércoles, 2 de febrero de 2011


Qué miedo. Qué miedo el telediario, los periódicos. Qué miedo Internet, qué miedo el Facebook. Qué miedo el mundo. El progreso es cada vez más aterrador y el pasado se muestra cada vez más cuerdo. Dan ganas de pulsar el botón de PAUSA y detenerlo todo tal cual está, porque por lo menos de momento aún quedan mentes pensantes, independientes y con criterio capaces de entrever la perversión y mezquindad de esas otras mentes que gobiernan nuestras vidas. Es el caso de autores como Nicholas Carr (http://www.elpais.com/articulo/portada/mundo/distraido/elpepuculbab/20110129elpbabpor_3/Tes ) o el más conocido Julio Anguita, por ejemplo, que con sus declaraciones en forma de debate, libro, artículo o entrevista, hacen que parezca que aún estamos a tiempo de salvarnos del desastre porque aún queda vida, no solo inteligente, sino también inconformista y crítica.

En vista de cómo avanza nuestro sistema perfecto de manipulación, es más que probable que el día de mañana no quede ni rastro de estas mentes y nos hayamos convertido por fin en el conglomerado de individuos sin identidad ni intimidad que se espera que seamos. Qué miedo.

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